Sucumbir al supremacismo
La situación
política y social en Cataluña, lejos
de serenarse, tiende a enquistarse, creando un escenario polarizado por la
crispación, en el que los ciudadanos, sus entornos familiares y los círculos de
amistad más estrechos, están padeciendo la profunda brecha que el odio y la
sinrazón más injustificables han producido en una buena parte de la sociedad
catalana.
